Serrania de Ronda
 
 
Valle del Genal
 

El valle del Genal, poco conocido pero impresionante, se encuentra entre las montañas de la Serranía de Ronda, justo al sur de la histórica ciudad de Ronda más allá de Estepona. Cubre un área de más de 30,000 hectáreas que llegan hasta Málaga en el noroeste y Cádiz, en el sur. El Río Genal, siendo uno de los ríos más limpios de Europa, ofrece refugio a varias especies en peligro de extinción, como la nutria (lutra). Hay siete pueblos en el Alto Genal - Alpandeire, Cartajima, Faraján, Igualeja, Júzcar, Parauta y Pujerra. Cada pueblo ofrece su propia perspectiva en este campo impresionante e inusual.

Los parques nacionales de Sierra de las Nieves y Sierra de Grazalema forman sus fronteras este y oeste y ayudan a preservar su estructura geológica única. A diferencia de la mayor parte de Andalucía, que es seca y árida, el Valle del Genal tiene una exuberante vegetación tropical, un micro clima con brumas matinales que penden del aire, creando una humedad similar a la de los bosques Centroamericanos.

Hubo un tiempo en que el Roble Mediterráneo cubría gran parte del sur de Europa y la costa del norte de África. Pero hoy estos bosques se han perdido, y el Valle del Genal es uno de los pocos lugares que sigue siendo hogar de los Bosques naturales de Roble Mediterráneo. El valle es también hogar del raro Pinsapo, el Abeto Español, que cuenta con unos excelentes ejemplares en el Parque Nacional Sierra de las Nieves, al sur de la ciudad de Ronda.

El Valle del Genal tiene una extensa red de antiguos caminos de herradura y sendas entre los Pueblos. Esta red hace que sea fácil explorar la zona a pie o en bicicleta. A lo largo de estos senderos se puede descubrir una plétora de flora y fauna, desde los densos e intactos bosques naturales de Roble Mediterráneo hasta los lechos de ríos secos y la escabrosa piedra caliza luna.

El Valle del Genal se compone de dos áreas muy distintas, el Valle Alto y el Valle Bajo. Las puntas de las montañas rocosas que emergen de las laderas cubiertas de encinas y los valles abiertos por debajo de los bosques del Alto Genal contrastan con el bosque mixto del valle del río del Bajo Genal.

El despliegue floral en el Valle del Genal ofrece un variado tapiz de color durante todo el año. Al principio del año, el rosa pálido y el blanco de los almendros en flor se esparcen por las laderas. Luego se desvanecen entre las flores amarillas de los castaños, que adornan las laderas con terrazas a principios del verano. Los castaños y los frutales de la región muestran sus vibrantes colores de otoño, marcando un vivo contraste con el verde oscuro de los pinos.

Por debajo de esta cubierta de color, las flores silvestres del verano proporcionan una rica alfombra de color con sus rosas pálidos, sus amarillos y sus flores blancas. Al caminar por las laderas y los senderos más bajos de la montaña usted encontrará la viborera de hoja blanca, la jara blanca, la hierba de víbora y el heliantemo de hojas grises.

Entre sus vistas panorámicas y sus maravillosos paisajes se puede encontrar una gran variedad de vida silvestre. La ubicación a lo largo del corredor migratorio norte-sur lo convierte en un lugar ideal para ver una rica y variada comunidad de aves. También ofrece terrenos ideales para la cría de muchas aves de presa, búhos y rapaces como el Águila Real, el Águila Perdicera y el Aguililla Calzada, la Culebrera Europea, los Buitres Leonados y los Alimoches, el Halcón Peregrino, el Cernícalo Primilla y el Búho Real.

La variedad de su paisaje y su terreno proporciona también lugares ideales para que aniden muchas aves más pequeñas como los Mirlos Shama, el Vencejo Pálido y el Vencejo Real, el Roquero Solitario, el Montícola Roquero, la Collalba Negra, el Colirrojo Tizón, la Chova, el Gorrión Chillón, el Escribano Montesino y el Piquituerto. 

Los pueblos del Alto Genal tienden a ser más pequeños y más tradicionales que los del Bajo Genal. La zona conocida como Los Ricos, entre Catajima y Júzcar, dos de los pueblos del Alto, le ofrecen la oportunidad de experimentar la remota naturaleza salvaje de los primeros invasores de Andalucía. En sus irregulares laderas de montaña se han ido formando una serie de esculturas naturales, debido a los siglos de vientos y lluvias.

En Júzcar se pueden ver las ruinas de la primera fábrica de estaño de España, La Fábrica de Hojalata, que extrajo el estaño durante casi 200 años hasta su cierre en 1901. El pueblo de Alpandeire fue el hogar del famoso y reverenciado fraile Leopoldo y usted puede explorar el área por la que alguna vez él caminó.

A medida en que viaja por las aldeas un poco más grandes del Bajo Genal, podrá ver el impresionante panorama de la costa y el Peñón de Gibraltar y en un día claro se pueden ver las montañas africanas de Rif. Con estas vistas los romanos se asentaron en el pueblo de Gaucín por su posición estratégica y construyeron el Castillo del Águila, el cual fue utilizado también por los árabes.

El pueblo de Benadalid también tiene un hermoso ejemplo de un castillo Moro; allí los visitantes podrán ver a las personas del lugar trabajando con el corcho cosechado en el lugar. Los amantes del arte también querrán visitar el Festival de Arte de Genalguacil durante las dos primeras semanas de agosto, en el que se exhibe el arte a lo largo de las calles.

 
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